domingo, 27 de diciembre de 2015

Domingo 27 de diciembre

Hoy el despertador sonaba como una melodía esperada, suspendida en el cálido reposo del recuerdo más vivo. Hoy no veo las montañas, ni el valle dibujado en el horizonte que traza el río Valira, pero hoy me esperan los amigos para renovar el compromiso dominical en una mañana invernal perfumada de primavera. La magia del reencuentro desprende destellos de luz y de cariño a raudales que deslumbran el alma… Todos a compás con un mismo aliento alado, empañado de sonrisas, comentarios y lugares comunes… los de cada domingo. Han pasado cuatro meses que se reducen al ayer de una larga tarde de verano enterrada en inmortales recuerdos que resuenan a eternidad. El camino blanco nos lleva a Gelves, saboreando huertas, reconociendo huellas extraviadas en el tiempo; entre los álamos dorados de nuestro río, continuamos la senda que no quiebra el tiempo, que no agrieta la distancia, que no detiene nuestros pasos firmes y seguros como penitentes en procesión… eternamente.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Andorra domingo 20 de diciembre

      Estrenamos invierno con ropa de primavera, como si esperásemos el ansiado milagro que puede llegar a través del crédito de una papeleta electoral o a través de la fortuna de un billete de lotería. Lo cierto es que la gente sigue haciendo lo de siempre por estas fechas, gasta compulsivamente, asiste a comidas de empresa o amigos, abarrota las céntricas calles de las grandes ciudades y se prepara para consumir la harina del costal empalagoso de las felices fiestas. Todo en orden, como se dice coloquialmente para hacer referencia a lo inmutable. Sin embargo, la preservación de la costumbre no impide la mudanza, como han podido comprobar los participantes en el Cross Atlas y en la posterior celebración de la comida de hermandad. 
     En estas y otras tribulaciones me sumerjo en mi recorrido matutino de los domingos, cuando se cumplen cuatro meses desde mi llegada a este valle generoso y entrañable, entre la verde montaña y el manto blanco de mi tierra, con esos días azules… Termino el recorrido como acabo este primer periodo, con la satisfacción del deber cumplido y con la esperanza de renovar con los amigos y compañeros esta experiencia única. Porque seguimos siendo los mismos, aunque la bruma otoñal encubra la flor eterna de verano.

Aprovecho para enviar un mensaje de felicidad a los miembros y amigos del Club de Corredores y a todos los que nos siguen desde su rinconcito secreto

domingo, 6 de diciembre de 2015

Andorra domingo 6 de diciembre

El mes de diciembre orienta decididamente nuestros pasos a la meta de fin del año. De nuevo, con una nocturnidad deliberada, en las calles y avenidas hay para todos los gustos y sentidos, fastuoso señuelo para viandantes y mercaderes del consumo. La mañana es la cenicienta del día, la realidad más natural que nos muestra la vida a cara descubierta, desnuda y fría como la nieve blanca.
Cuando aún resuenan, entre fingidos destellos, los ecos de los moradores de la noche, voy trotando solo junto a la sombra silenciosa que siempre me acompaña y continuo la senda de aquella linda muchacha que huye del reloj de medianoche.
En mi camino resisto el frío invernal evocando cálidos recuerdos como carámbanos agudos y transparentes que brillan al sol de esta mañana memorable, otra más de domingo. 
El mismo tiempo que nos aleja es el que nos acerca...



domingo, 29 de noviembre de 2015

Andorra domingo 29 de noviembre

De nuevo luce el sol espléndido en la montaña que blanquea la mañana en un fugaz destello de luz. La fuerza de la costumbre que nos hace mayores nos empuja a perseguir el tiempo consensado en pocos instantes. Así, la mañana, cada mañana, es el granito de arena que se desliza inevitablemente por ese estrecho cuello del reloj de la vida hasta depositarse y confundirse con tantos y tantas en la parte inferior. Es el flujo regulado y perpetuo de la vida que solo apreciamos cuando la botella no se ve medio llena. Así, terminamos el día para empezar otro, el mes para inaugurar el siguiente, y el año para celebrar ingenuamente que seguimos en el presente.  Sin embargo, en la carrera dominical nos lanzamos a un universo sin espacio y sin tiempo, donde la relatividad juega siempre a nuestro favor; de forma que, cuando regresamos a nuestro punto de encuentro, somos no sé si más jóvenes pero sí más felices. ¡¡Ánimo a todos los que mantienen la fuerza de la costumbre a pesar de las inclemencias de la vida!!



domingo, 22 de noviembre de 2015

Andorra domingo 22 de noviembre Homenaje a Ignacio Blanco

Nunca podré olvidar cuando, una tibia mañana de un mes de septiembre lejano y eterno, el maestro me presentó al grupo.  El alba clareaba aún en la penumbra de la inolvidable esquina de Chapina. Con la formalidad que requiere un encuentro esperado, fui saludando a cada uno de los asiduos de aquel grupo de amigos que tenía por costumbre delirante reunirse para correr. Recuerdo su gesto socarrón, su complexión omnipresente y su natural proceder que encubría un liderazgo reconocido e incuestionable. Fue mi primer camino, mis primeros 19,4 km enganchado a un grupo que, cosa inaudita, conversaba mientras corría. En esa hora y cincuenta minutos pude observar el compañerismo, la familiaridad con que todos actuaban y cómo, entre bromas y comentarios, todos asumían la voz de la autoridad. Siempre al rebufo, (bastante tenía con aguantar y no perder terreno), iba respondiendo como podía a las preguntas que me hacía con la intención de transmitirme la confianza y el calor de su amistad. Al domingo siguiente ya era uno más, el cordobés. Luego vinieron las carreras, donde se comparten los momentos previos, el encuentro, los coches, y la euforia en la meta. Finalmente, en el encuentro posterior del domingo comentábamos las peripecias personales y ahí, entre burlas y sorna, despuntaba él con su experiencia y picardía. En el segundo mes del año 2001 nos sobrecogió su repentina muerte como una muestra más de la sinrazón de la vida.
Desde entonces seguimos venerando su memoria como consuelo de los vivos en ese altar de eucaliptos que clama al cielo. Juntos, abrazados a su recuerdo presente, fundidos en un corazón que lleva  su nombre grabado, guardamos un minuto de silencio, otro más, por siempre. Luego, seguimos el camino que nos enseñó por senderos remotos, colinas, crestas y laderas, llanuras y puentes… ¡Ah, la pastora apasionada!... con el esfuerzo y sacrificio que nos legó.
Hoy sigo con vosotros, amigos del alma, en el camino que lleva al cielo, a la montaña nevada, que derrama lágrimas blancas por aquellos que perdimos una vez pero que encontramos siempre en cada uno de nosotros, porque somos la forja de lo que ellos nos transmitieron.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Andorra domingo 15 de noviembre

La  mañana señorea las montañas mientras el sol se despereza y viste de luz el horizonte; hoy se siente el frío como nunca, un frío que hiela las entrañas y ahoga el grito que condena la sinrazón de la condición tristemente humana y nos deja solos, desamparados, en esta tierra que es valle que acunan las cumbres. Un frío que hiela el aliento, que traza en el rostro surcos que disimulan lágrimas como torrentes funestos que van a dar a la mar…
La mañana sigue siendo luminosa pero el sol permanece atónito allá entre las montañas. Mis pasos se apresuran buscando el destello de un mísero rayo pero no encuentran más que sombra en la penumbra y rumores de cascadas furibundas que arrastran la vida con toda su carga de afectos e ilusiones, de alegrías y desengaños, de recuerdos rebeldes que palpitan generosamente entre la espuma cristalina… En mi camino los veo ir y volver inexorables como el pulso que no cesa mientras el corazón aguante.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Andorra domingo 8 de noviembre

Ya se ven las primeras nieves en la montaña, cerca, muy cerca…, aunque el frío se hace esperar en la pugna natural con el sol por su hegemonía. Es una época donde los corredores están a pleno rendimiento y el trabajo roba tiempo a otros menesteres humanos menos rentables pero más deseables. Es la batalla de la vida, con sus tonos grises y claros propios de la estación, pero siempre con la luz que irradia el cariño de los que nos acompañan en esta travesía.  Y este domingo distintos intereses han motivado la dispersión del grupo aunque los incondicionales han aparecido por el punto de encuentro, en nuestra Torre Triana. 
Yo también continúo mi curso imparable como las aguas del río Valira, haciendo camino (que no patria) tan lejos donde las piernas puedan llevarme, con el corazón en un puño y la mirada cristalina refractada en tantas vivencias irrepetibles y concentrada en los sueños que voy edificando en este valle del futuro.  La vuelta es siempre más rápida porque la meta está ahí, a pocos metros, donde brilla la luz de este sol que engalana cada domingo de azul.

PD. En este mes celebramos el homenaje a Ignacio Blanco desde hace 14 años