domingo, 14 de febrero de 2016

Andorra domingo 14 de febrero

      La semana previa a la maratón se vive de una manera especial. Atrás quedan muchas horas de entrenamiento, de mentalización y de asimilación del compromiso que supone enfrentarse a esta dura prueba. En la jornada de hoy buscamos las sensaciones positivas, el ritmo y la confianza para mantenernos en la carrera el tiempo previsto. No hay prisas, solo paciencia, mucha paciencia…Terminamos el suave recorrido con el pensamiento plantado, como una obsesión, en la salida. Pero aún quedan varias jornadas.
    Ahora vemos pasar los días con angustiosa lentitud, empezamos a reconocer con sorpresa las infinitas palpitaciones ligamentosas, al subir o bajar escaleras, en el trabajo, en la cama… buscamos la oportunidad para realizar estiramientos que nos alivien de esa posible carga… El nivel de ansiedad en el aire alcanza el nivel más alto y la respiración se agita al tiempo que se va agriando el carácter. (De cuando en cuando es recomendable un desahogo positivo, a ser posible fuera del contexto familiar). En la pantalla translúcida de nuestro cerebro se van acumulando visiones teñidas del color humeante del miedo que descargan sobre todo en el desvelo nocturno…
   Y llegamos al sábado para reencontrarnos con nosotros mismos en el espejo de tantos y tantos "descerebrados" que se acercan a la feria del corredor. Todos son buenas caras, alegres y sonrientes, optimismo desbordante al amparo de tenderetes y de una música machacona de fondo… la procesión va por dentro. Apuramos al máximo esas horas de baño de multitudes que mitiga la soledad del corredor y lo que le espera…
   El día de la carrera nos apresuramos al estadio como hormiguitas despavoridas que buscan refugio en su hormiguero. Ya estamos a salvo y de aquí nadie se escapa. Y suena el pistoletazo como un himno cuyo canto dura varias horas, con sus minutos, con sus kilómetros contados y señalados como señuelo, donde la letra exultante del inicio se va transformando en suspiros, jadeos, quejas, en el silencio de una multitud que en su pasión lleva la recompensa.
   En la bocana del túnel sur está la luz que mitiga la sombra de cualquier sufrimiento.  Y ese estadio deslumbrante es la gloria que nos queda para siempre.

                           ¡¡¡MUCHA SUERTE, CAMPEONES!!!

domingo, 7 de febrero de 2016

Andorra domingo de carnaval 7 de febrero

El carnaval es una manera de reírse de todo (hasta de uno mismo) sin que ello resulte escandaloso o comprometido. El carnaval se vive en las calles, travestidas en el anonimato de disfraces y máscaras, donde la apariencia de la provocación, por original, ridícula o absurda, es lo canónico. Por unas horas, por unos días, dejamos de ser lo que somos para confundimos en el atuendo que reivindica nuestros deseos más oscuros o nuestras frustraciones más veladas. Así, despojados del pudor cotidiano, damos rienda suelta a los instintos, al desenfreno efímero, que busca ese prurito de purificación catártica para regresar del sueño de los vivos a la vida de los sueños. Y es que la vida es una habitación con vistas a un pasado soñado y a un futuro con fecha de caducidad.  Mientras, yo sigo soñando caminos de mi tierra, río de plata, amanecer dorado de montañas blancas, calles esteladas de humo que blanquea el recuerdo, amigos como sombras ilustradas en la nube de la mañana… De nuevo, la carrera me lleva, como el pasacalles carnavalesco, a la vida soñada en un trayecto de ida y vuelta.

domingo, 31 de enero de 2016

Andorra domingo 31 de enero

Tres semanas quedan para la prueba reina del maratón sevillano en su edición número XXXII y los corredores ultiman su preparación. La semana pasada, el reclamo de 30 km por el bello recorrido del corredor verde del Guadiamar convocó a nuestros corredores en Sanlúcar con una participación meritoria de todos, pero con una mención especial a Segundo, que sigue en la cresta de una ola que se mantiene suspendida en los laureles del Olimpo, y de nuestras chicas, Silvia y Almudena. Este domingo la cita es con la media maratón Isla de la Cartuja por las calles de nuestra ciudad, como anticipo de la gran prueba del 21 de febrero. En los primeros kilómetros los corredores se apretujan en las calles y avenidas diseñando el recorrido multicolor bajo el sol único de las mañanas sevillanas. Un ambiente festivo que revivo aquí entre montañas adormecidas bajo un cielo gris, huérfanas de ese sol naciente que restituye el ser de mi tierra lejana.

domingo, 17 de enero de 2016

Andorra domingo 17 de enero

Parece que el invierno llegó para quedarse y aquí, en Andorra, se anunció  el viernes con la gran nevada. Nunca llueve a gusto de todos pero ver caer los copos balanceándose en la nada es algo especial. Son como criaturas indefensas que bajan para componer un enorme manto blanco que, con natural parsimonia, va envolviendo las figuras hasta extinguir su ser verdadero. Por el camino blanco he hecho mi recorrido dominical, junto a la sombra blanca, entre montañas blancas donde se arrulla un sol naciente y eterno; la respiración entrecortada, los sentidos perdidos en el tiempo blanco de mis recuerdos que se precipitan lentamente en los límites confusos del ayer. Pronto, muy pronto, el espejismo se disuelve en ese cristal agudo que traiciona los pasos y que hiela las conciencias.    

domingo, 10 de enero de 2016

Andorra domingo 10 de enero

Ya estamos inmersos en la rutina de cada día, afrontando con resignación espartana lo que nos depara el devenir. El invierno amaga y los corredores preparan la carrera más importante; aunque el ambiente de incertidumbre climática provoca algo de desconcierto.

Hoy he vuelto a reconocer la senda que acompaña al río Valira en su descenso perpetuo hacia lo desconocido, bajo una lluvia fina que alivia y refresca el ambiente y un cielo nebuloso que oculta las montañas. Seguro que allá arriba la nieve ha extendido su manto blanco sobre las cumbres y laderas, seguro que mis amigos corredores vuelan por el río de plata… La mañana de domingo mantiene su luz de esperanza en la continuidad inevitable de la experiencia inédita y fugaz que tantas veces compartimos y tantas revivimos.

domingo, 3 de enero de 2016

Domingo 3 de enero

    Vivimos entregados a las sacudidas arbitrarias del tiempo, seducidos por un presente siempre acabado y siempre por hacer. Así, vamos apurando los momentos como se atesora el perfume más preciado e irreemplazable, como el elixir que se desvanece cuando se aspira, como el beso más deseado...
    A punto de partir después del último encuentro, el primero de un año que empieza como todos pero que marca la sucesión temporal de un dígito, como cada kilómetro de una maratón interminable. Hoy, más que nunca, hemos saboreado el roscón, unidos en la vida por esa tela delicada del cariño, de la fatiga compartida, de la convivencia escogida.
   Con un pie en el vagón del tren, de nuevo soñaré con la meta ansiada del regreso, con la primavera plateada en mi río que ya comienza a despedir aroma de romero, incienso y azahar… Conmigo vais, amigos