domingo, 19 de abril de 2015

Travesía del Rocío 2015

     La vida es una continua despedida. Ya desde el momento en que nacemos nos estamos despidiendo del generoso alojamiento materno. En este acto, como en todas las fases de la vida, la bienvenida conlleva un adiós, un adiós en que no siempre reflexionamos. Para los jóvenes, que siempre están ampliando sus horizontes, la despedida no es más un intercambio natural de situación, un saludo esperanzador ante lo que se presenta; para los mayores, que asumen la limitación propia y natural, la renuncia también tiene sus parabienes pero deja esa sensación agridulce de la indiferencia generalizada.
        Así pues, con los tópicos de que todo tiene su momento y de que todo llega, ayer culminamos la travesía del Rocío por un camino sin retorno, tantas veces visitado, reconociendo a cada paso sensaciones renovadas en el desorden de la memoria, pero saboreando la lejanía, la soledad, el olvido…, sumergido y empequeñecido en el destello natural y formidable de un paraje eterno que agita el viento de la vida, en su acogimiento y en su despedida.

domingo, 12 de abril de 2015

Domingo 12 de abril

Ya percibimos el olor salado de la marisma, el olor a pino, a lavanda, a romero, a tomillo, que, por esta época, vuelven a nosotros como reclamo de la cita incomparable de la travesía del Rocío. De nuevo estamos determinados a adentrarnos en esta arcadia idílica que evoca sensaciones imborrables de paz en plena comunión con la naturaleza y que el tiempo se encarga en presentarnos regularmente con su ímpetu irrefrenable y veloz.  En esta vorágine fugaz y sinsentido que nos envuelve, que nos empuja sin remedio, solo podemos combatir con el  asidero de los recuerdos que abrevian el pasado y dilatan el presente. Porque este año no llegamos en la mejor forma física; las habituales molestias, antaño esporádicas y transitorias, se han instalado definitivamente con un protagonismo inusitado que combina ilusión e incertidumbre. De cualquier forma, el sábado volveremos al camino de emociones inolvidables.

domingo, 5 de abril de 2015

Domingo 5 de abril

A veces las cosas no salen como deseamos, bien porque dejamos al arbitrio del destino los resultados o bien porque, poniendo el empeño suficiente, surgen imprevistos que maquillan los efectos de nuestras actuaciones. En el primer caso, el lamento o insatisfacción está poco justificada; mientras que en el segundo, el grado de desconsuelo es directamente proporcional al conocimiento de nuestras limitaciones. En cualquier caso, lo que resulta incuestionable es nuestra dependencia de los demás en una malla que se va tejiendo desde la cuna; todos nuestros actos se explican en comunión con los que nos rodean. En este sentido, el grupo de corredores es la colmena que se alimenta de la miel que cada individuo va fabricando con su participación rutinaria cada domingo y en cada encuentro familiar. Ahora preparamos de nuevo la travesía del Rocío, como cada año, con los años que ya pesan en las piernas, pero con la ilusión de seguir aportando esa dosis modesta y, al mismo tiempo, tan necesaria para seguir conformando el camino que aún nos queda por recorrer.

domingo, 22 de marzo de 2015

Domingo 22 de marzo

En Sevilla, en Andalucía, llueve sobre mojado. Y eso suena a premonición (aunque desearía equivocarme). También dice la sabia popular que siempre que llueve escampa. Así, inauguramos la primavera con una salida improvisada por la ronda norte, San Jerónimo, Miraflores y centro comercial sevillano, aprovechando la tregua meteorológica. Desde el principio, algunos se empeñan en romper el grupo y, antes del segundo km, ya se quedan Silvia, Almudena y Juanlu. Solo algunos comentarios más o menos forzados dan la apariencia de normalidad; pero el ruido de la respiración dificulta la audición y, por momentos, se oyen voces a discreción entremezcladas y confusas. El ritmo aumenta y nadie quiere ser el primero en alertar sobre el despropósito. Vamos y venimos a través de callejuelas históricas que pronto acogerán, entre bambalinas, lágrimas de cera en el discurrir silencioso de alpargatas, faja y costal. Y en un final precipitado llegamos a nuestro destierro provisional en otra torre,  Torretriana,… que nos espera un día de largo contento y de incertidumbre, el único día en que los políticos privilegiados se acuerdan de los ciudadanos y el día en que estos olvidan y perdonan, lamentablemente. Por eso, en Sevilla, en Andalucía, llueve sobre mojado.

domingo, 8 de marzo de 2015

Domingo 8 de marzo

         Se dice que el cuerpo humano es una máquina perfecta porque todas las piezas están diseñadas para cumplir una función en perfecta sincronía y coordinación. Así, muchas de ellas, o las más importantes, se regulan autónomamente, como la actividad cardíaca, la respiración, la digestión o la excreción e, incluso, el componente sexual.  Todas ellas tienen en común que están determinadas por y para la natural supervivencia. Pero, además, estas llamadas necesidades fisiológicas proporcionan una sensación de placer o bienestar cuando se realizan gracias a la liberación de las hormonas responsables.

       Otras actividades del ser humano se realizan consciente y voluntariamente y producen las mismas sensaciones de complacencia o euforia; en estos casos, la intervención del cerebro, podríamos decir, es estimulada por elementos sociales. Y no hablo ahora de los beneficios probados del deporte y, concretamente, de la carrera. Se trata de las reuniones de amigos en las que se satisfacen necesidades primarias o internas con otras más aprendidas o externas. Cada año, después de la prueba de maratón, realizamos este encuentro fructífero que se ennoblece por la presencia de aquellos con los que tantos años hemos compartido caminos y senderos, angustias y emociones, alegrías y pesares.  Durante el margen de tiempo de una carrera, compartimos una mesa, unos platos y unas cervezas, y una tertulia con resultados óptimos para tonificar el espíritu. Por eso, estas acciones voluntarias, concebidas, son también necesarias para la conservación de una especie a extinguir. 



domingo, 1 de marzo de 2015

Domingo 1 de marzo

     En plena recuperación del maratón hemos salido a trotar suavemente durante una hora y ocho minutos. En la semana de descanso los dolores musculares han ido desapareciendo y, con este paseo matutino, las piernas vuelven a sentirse ligeras, reanimadas, liberadas de la rigidez en la que se ocultaban tras la severa prueba  maratoniana. Los temores e incertidumbres, con  sus brumas y tinieblas, se quedaron congeladas en el letargo invernal. Ya regresan las golondrinas engalanadas de penitentes, que anuncian la primavera renovada al calor sevillano, de luz natural y de cirio quemado en la candela de incienso y azahar, bajo el límpido azul del cielo reverberado en el cristal eterno de su río. Nos vamos preparando para la siguiente carrera, dispuestos a revivir y a compartir emociones diseminadas en tantos caminos, en tantas rutas, con un solo corazón.
     Por ello, os animo  A TODOS a compartir, el próximo viernes 6 de marzo, la comida de hermandad maratoniana. Podéis apuntaros a través de cualquier foro del Club de Corredores.

domingo, 22 de febrero de 2015

Homenaje a los miles de locos del maratón

        Correr una maratón no es solo recorrer los 42,195 km oficiales (algunos hacemos casi 43). Es una apoteosis bárbara desde su concepción. Puestos en una balanza, comprende más aspectos negativos que positivos. Solo hay que pensar en el sacrificio de un entrenamiento riguroso que, en el caso de la prueba sevillana, supone también competir contra las inclemencias del otoño húmedo y del frío invierno; la constante preocupación por evitar lesiones, catarros…, inconvenientes que debilitan la moral y que acaban convirtiéndose en obsesión  desmedida. Pero es que, además, en los días previos a la carrera se vive instalado en una extraña ansiedad que genera la incertidumbre inexplicable. Luego, ya desde el inicio del recorrido, vamos experimentando sensaciones contradictorias pero, sobre todo, cómo cada kilómetro va arrebatando el ímpetu y las energías originales a un cuerpo abandonado a su suerte, en caída libre y paulatina hacia el abismo de la confusión.  Poco a poco la fortaleza mental adquiere su protagonismo ante la orfandad física. Así, de forma necesaria y nada natural, llegamos al final.
         Y es precisamente la llegada a la meta lo que entierra tanta adversidad, arrincona los pesares y compensa todo lo sobrevivido. En los rostros apagados por el sudor y la sal brilla la luz de la satisfacción, del orgullo consentido. Al final, la emoción es lo que deja su marca indeleble en el tiempo, cuando los cuerpos restituyen su poder primigenio.